un mensaje que él me envió

Sobre los animales de compañía y por la muerte de un amigo


Era navidad. De eso estoy seguro. ¿Qué navidad?, imposible concretar, miro atrás y sobre el alféizar de lo que fue, o de lo que sigue siendo, veo algunos años ordenadamente colocados, mientras que otros andan contrapuestos.

Hoy, quitando el polvo a algún recuerdo y sacando brillo a alguna que otra reminiscencia, me he encontrado una navidad encima de otra. ¿Quién ha dejado esto así?, pregunto dentro de mí, a ver si diese con quien ha cometido tal travesura. Por más que nos engañemos, me temo que no es alguien quien responde dentro de nosotros; esa voz interior que nos acompaña todo el rato sería un mero truco de la mente: el silencio interior es el silencio de las catedrales, grandioso y celestial pero con un indiscutible olor a cerrado.

Estoy seguro de que aquello fue en navidad porque por aquellas alturas sólo nos veíamos durante esas fechas, una vez al año. Antes era a diario, desnudos, vestidos, risueños o enrabietados, también eso, pero al menos nos veíamos. Cómo decirlo, olía a prado verdescente en los albores de nuestra amistad.


Con la tecnología de Blogger.